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Poemas "Palabras en el Mundo II"
Orilla
Mar
intento ser
vela encendida junto a ti
Sobre tu mano de arena
dejaré
piel
carne
huesos
mi espíritu en cenizas.
Pero antes, mucho antes
de que pueda estar en ti
quiero que mi llama
intente encender el sol
porque la tristeza
ofrece café
pide limosna
a tu orilla.
Leo Baldoni
Amo mis arrugas
Amo mis arrugas
barcos que navegan
por dolorosos mares
Improntas de mi alma
cuna de pasados sinsabores
alegría de lo por venir
historia delineada
en máscara de
mujer.
Martha Berutti
Se quedó el azul
Se quedó el azul
en la piel de la noche
en el ávido rumor
de las entrañas
en un mundo de sombras repetidas
en el dolor
de un pájaro ciego
sin horizonte.
Se quedó el azul
en la estación de la memoria.
Laberinto de viaje
sin regreso
En el desgarrado aullido
de gaviotas
En el gemido
de una hojarasca
que se desvanece.
Se quedó el azul
en la piel de la noche
en el grito ahogado
de ese silencio
en el olor
de un otoño salvaje
apretado entre los dientes.
Se quedó el azul.
Celia Bozzano
Hamaca un silencio de peces
el río
sostiene su lomo aceitoso
las redes de los pescadores
Late ausencia de trino
la costa
mece su pelambre de junco
su sexo de camalote y barro
Otra vez el Hombre y
la sombra de los sauces
el pasado abrillanta en dorado
la austera mojarrita
Otra vez la Memoria
poblada de bañistas
en la ribera ahora sola
un pescador se cuenta
con el torso salpicado de escamas
Avanza su mano áspera
la triste leyenda del futuro
Laura Colagreco
SUBASTA.
Vendo la caricia reprimida
que se oculta en el hueco de mi mano
y la palabra no dicha
que agoniza en el secreto de mi boca.
Vendo el gemido doblado de mi espalda
y el cansancio de la piel con señal de travesías.
Ofrezco al que pueda soportarlo,
el peso de una intimidad expuesta
y un albedrío que no cesa de oprimir.
Vendo un sueño impensado,
un vuelo sin alas
y un beso impreciso que nace y muere
en un tiempo detenido.
Cambio el grito que ahoga la palabra
por el bullicio del silencio de la calma.
Ofrezco de la profundidad
El vértigo que despierta en mí
el deseo insuperable de caer
y esa mirada
que, indecisa,
no se atreve a
desprenderse de la vida.
Marta Darhanpé
Cada mañana
Cada mañana
elijo renacer en éste, mi cuerpo de mujer.
Cada mañana
cuando mi cosmos celular se pone en marcha
doy la orden de vivir el día a pleno,
a rajatabla, sin medias tintas.
Cada mañana
estreno dos pupilas vírgenes de asombro,
dos manos inquietas de artesana
y un corazón de poeta.
Cada mañana
me bautiza una lágrima que agradece un nuevo hoy,
me ilumina una risa que celebra quizá, otro mañana.
Cada mañana
vacío mis valijas de cargas inútiles
para que quepan los sentires nuevos.
Cada mañana...
partecita diminuta del cosmos, conspiro por la vida.
Norma Domancich
Mi madre, fresca.
Iré a buscar a mi madre.
Me reclamará que es tarde
que siempre le hago lo mismo,
que no la visito nunca.
Le diré que no sé sortear los caminos,
que me pierdo entre cualquier calle,
durmiendo como una araña entre mis telas.
“Me he perdido de nuevo”,
eso le diré
y que el mundo se derrumba
mientras nos amamos,
a pesar de no vernos tan seguido.
Ella dirá que soy un haragán,
un vago sin remedio.
Yo le diré que tengo 32,
que me queda sólo un año
para nacer, morir y resucitar,
y que me estoy ocupando de a poco.
Sergio Guerrieri
Beso primero
Toco las anheladas riberas
de tu boca.
Ha concluido el naufragio.
Luis Maggiori
Después del parate
el ansia
el anhelo
el vacío
El papel desafía
soberbio
me tira en la cara mi impotencia
dolor
contracción
dolor
tal vez pueda nacer un verso.
Ruben Marconi
Pájaros de papel
Pájaros de papel
son mis palabras en insomnio.
Espera humedecida ,
de tu voz cambiando el giro de la noche,
bebiendo mis gotas de libertad,
enredando en mis labios
temblores.
Hoguera del desaliento.
Silencio.
Golpe de pulso.
Y mi voz
estrangulada en la caricia de tu piel.
Hombre sol,
quiero que plantes flores en mi cuerpo
en lentitud blanca,
remanso breve.
En poemas
que me entreguen tu mirada,
centro
no costado de mi espera.
Alicia Mesa Garbin.
S. O. S
Estalla un grito
“¡Ponnos, señor, encima de la muerte!
¡Agigante, sostén nuestra mirada para que aprenda,
desde ahora, a verte!” (Blas de Otero)
Toda la tierra empieza a sacudirse
Cada día aprendemos, porque cada día nos duele la sombra
Hay que terminar con la sombra –me digo-
y cada día amanecemos sabor a sal en los labios
desazón apretada a las sienes,
desespero en voces de cósmico temblor
¿Quién escucha? ¿Quiénes?
Cada noche es un estruendo el gemido
desde las entrañas de la tierra
Cada noche acompaña bostezo desesperado,
lamento…
camino desvestido
mares en retirada, avalanchas, temblores, agonía
tormentas, ráfagas, bombas
auras cañoneras merodean los espacios
Un pálido sol anda agachado
Quiero que mi grito estalle con tu grito y rompa los aires
Llegamos a la cuenta regresiva
ciclo al espanto
La tierra empieza a sacudirse
Intentan robar la luz del sol
Oh tierra, tierra, tierra, te están crucificando
Juana Pochet Cala (Cubana)
A Ana
Ahora voy a irme.
Hemos entretejido sombras y cansancio.
No olvides dejar la luz encendida
detrás de la puerta.
Y si vuelvo
robaré flores blancas para ti
de nuestro lugar secreto.
Adiós.
Y no te pongas triste.
Todas las despedidas mienten.
Martha Elena Valiente
Poema realizado en el momento con palabras dichas por el público.
Son las que figuran en negrita.
En este cielo que pasea
en tu mirada que se cruza
con la mía y parecería
que mi barba disimula
el encuentro.
Hay soledad en tu mirada
y me atrapa este hecho
Hay sueños pensados
en oscuros corredores
donde las largatijas bailan
Y mi zapato marca
un ritmo rockanrollero
para volver a tu mirada
que derrota las tinieblas
y deja un próximo encuentro
en la esperanza del escombro
de la ternura
que no nombramos
para poder forjarla.
Roberto Moscoloni
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